Evangelio del día 01 de diciembre

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Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

“Velad y orad en todo tiempo”

Nos encontramos con el final del discurso escatológico de Jesús en el Evangelio de San Lucas y las primeras palabras que nos indican el texto son: “procurad que vuestros corazones no se emboten…” Vivir con el corazón embotado es vivir en un espejismo, vivir como fuera del tiempo real, como dentro de una película; es vivir tan solo con la mirada y el corazón fijos en mi yo, en mis problemas, en mis ganas o mis desganada, así como si no existiera nada en el mundo fuera de lo soy, tengo o me sucede. Y debemos de tener claro que nada tan opuesto a la realidad y al querer de Dios es esto. Dios no quiere despiertos, atentos a los dolores, angustias y alegrías propias y ajenas. Que nuestra vida sea vivida en plenitud, es decir, desde lo profundo, desde nuestro ser interno hacía fuera, así es como la vida toma sentido, color, gusto y plenitud.

“Velad y orad en todo tiempo”, sí, claro velad y orad, son dos actitudes indispensables para quien pretenda considerarse discípulo de Jesús; tanto para la vida personal, como la comunitaria. No podemos entender una sin la otra, porque no somos entes aparte, sino seres en relación con Dios y con los iguales.

La vigilancia y la oración van unidas, caminan de la mano, ya que una ayuda a la otra a no dejarnos llevar por corrientes que nos alejen de Dios y se alimentan mutuamente. La vigilancia sobre pensamientos, palabras y obras; la vigilancia sobre el ritmo que acoge nuestras vidas y la sociedad en la que vivimos; vigilancia sobre los proyectos de salvación que nos llegan desde cualquier otra orilla que no es la evangélica.

Oración para vivir unidos a la raíz, que es Cristo; oración para que nuestro corazón sea ensanchado para amar; oración para que Dios nos haga conocer cuáles son los pasos a seguir; oración para mantenernos en pie ante el Hijo del hombre o mejor para cogernos de su mano para siempre.

Feliz Adviento, hermanos.

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