Evangelio del día 08 de junio

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Palabra del Señor.

Reflexión:
Con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua

Desde el principio de la comunidad cristiana, y los Santos Padres de la Iglesia así lo subrayaron, se vio en el costado herido del que brota sangre y agua una hermosa realidad con evidente mensaje teológico. Del costado del Cordero de Dios, alusión clara al cordero pascual que debía ser comido sin romperle hueso alguno, mana sangre y agua, bautismo y eucaristía, dones de salvación y del Espíritu. Se cumple hasta la última letra el mejor argumento del Evangelio: que nos amó hasta el final. Ha sido superado el tiempo de la promesa, ahora realidades salvadoras. Los signos también han sido sustituidos, en plenitud, por dones de gracia y salvación. Porque la nueva vida surge del que nos ha rescatado de la muerte, el nuevo Cordero Pascual que implementa todas las profecías a favor de todos nosotros, sus hijos.

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