Evangelio del día 12 de marzo

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: “Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.” Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

La oración del Padre Nuestro

Este evangelio es la mejor forma, la más exquisita, de invitarnos a la oración. Jesús nos enseña a orar, no con muchas palabras, que no son necesarias, sino las justas, las que necesitamos, las más sencillas, y profundas, las que van a lo que realmente debemos pedir cada día. Ponernos en esa presencia de Dios sin tener que encerrarnos en ningún sitio, sino salir de nosotros mismos y hacer en nuestra vida aquello que Dios quiere para cada uno, lo mejor, lo que nos va a hacer felices.

La oración nos transforma, nos ayuda a vivir la vida de Jesús, a dejarnos hacer por Dios, a ser de Dios y para Dios. A ser un poco como El, como hijos suyos que somos.

Esa es la oración, la experiencia de ser y sentirnos hijos suyos, de vivir ese encuentro que tiene un padre con su hijo. Ponernos delante del Padre y llenarnos con su presencia. Entrar en un dialogo sencillo, profundo y sincero con El, escuchar su voz, acoger su Palabra. Y hacer lo que Él nos diga.

En la oración debemos pedir lo que realmente nos conviene, no lo que nosotros queramos. Dios solo nos va a dar lo que necesitemos, no lo que exijamos. Santiago en su carta nos dice: “ Pedís y no recibís, porque pedís mal”; y san Pablo nos dice en su carta a los Romanos: “No sabemos pedir como conviene”. En esta sencilla oración Jesús nos enseña a pedir lo que tanto necesitamos. Y nos enseña a rezar esta maravillosa oración que es el Padre Nuestro.

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