Evangelio del día 16 de julio

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Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,34–11,1
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.» Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor

Reflexión

Ser paz y dar paz
La definición de los términos que utilizamos en una explicación nos allanan el camino para conseguir que nos entiendan mejor, no siempre entendemos de la misma manera la definición dada por los mejores diccionarios, no siempre podemos dar una explicación correcta y exacta de lo que vemos o percibimos, porque siempre estará “contaminada” por nuestra experiencia, por nuestras vivencias anteriores.

Algunos definirán paz como ausencia de conflictos, pero no siempre esta definición es válida, ya que la ausencia de conflictos no implica que exista la paz, puede que sea como una herida curada en la superficie pero que dentro la infección sigue trabajando. Puede que entendamos que dejar es algo que sólo produce dolor y sufrimiento, pero hay que dejar marchar lo que no ha de estar con nosotros para que pueda realizarse mejor, a veces impedimos su crecimiento y sólo vemos el dolor de la separación.

En el momento en que nosotros seamos paz daremos esa paz a los otros, porque sólo se transmite de verdad lo que se es de verdad, hay maestros o profesores que enseñarán teorías, pero sólo aquellos que enseñan algo con pasión consiguen transmitirlo, consiguen que los que escuchen puedan asimilarlo, puedan hacerlo suyo, las teorías se quedan en simples definiciones de aquello que existe, pero nada más, los que transmiten van más allá de las simples palabras, es como el músico que toca el instrumento sin ningún tipo de expresión en su cuerpo y aquel que al tocar el instrumento se hace uno con él.

¿Somos capaces de dar paz, siendo paz para nosotros y los otros? ¿Qué mensaje transmitimos a los que nos rodean, el de la teoría o el de la vida?

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