Evangelio del día 20 de noviembre

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Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Palabra del Señor

Hoy ha sido la salvación de esta casa

Zaqueo quiere ver pasar a Jesús, trataba de distinguirlo, pero la multitud se lo impedía. Su baja estatura, su limitación no le permitía poder adivinar el paso de Jesús. Necesita subirse a una higuera para  poder vislumbrar de una manera más certera la realidad de la vida, la realidad de una persona.

Porque a veces la gente nos ahoga, la vida nos ahoga, los problemas nos ahogan, y hemos de elevarnos para poderlos distinguir, y solucionarnos. Desde arriba la vida se ve diferente. Los problemas se hacen más pequeños, y a la gente se le ve en su verdad.

Podemos referir la expresión “bajo de estatura” no sólo a la cuestión física. Lo podemos indicar también a la altura moral que puede tener una persona. Y Zaqueo, al ser cobrador de impuestos era mirado con recelo entre todos, ya que se enriquecía a cuenta del sacrificio de muchos.

Zaqueo pasa de ser mero espectador a ser protagonista al ser llamado por Jesús: Hoy tengo que alojarme en tu casa. Porque el encuentro con Jesús pasa por establecer la morada en él. En Zaqueo se expresa la alegría, y el fruto de esa alegría es el desprendimiento de sus bienes, el restituir a los pobres lo que le ha robado. El encuentro con Jesús no lo dejó igual, lo transformó en una persona caritativa y alegre. Por eso Jesús proclama como una bienaventuranza: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

Muchos de nosotros necesitamos distinguir quién es Jesús en nuestra vida. Identificarlo en nuestro tiempo, y subirnos a lo alto es la única alternativa que nos queda, ante la vida aglomerada. Necesitamos como Zaqueo elevarnos de las circunstancias que nos rodean y no nos permiten ver en qué momento Dios ha estado presente en nuestras vidas reanimándonos, alegrándonos la existencia.