Evangelio del día 27 de noviembre

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Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,5-11

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?» Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.» Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.» Palabra del Señor

No tengáis pánico

No tengáis pánico es el mensaje que Jesús deja como enseñanza ante el fin del mundo. Lo dirige a sus discípulos y a todo el mundo. Mientras todos admiraban la belleza del templo. Y es lo que va a ocurrirle, su muerte en la cruz. Es el final de la enseñanza pública de Jesús. El hombre se encargará de aniquilar en su presencia lo que viene de Dios: su palabra, sus gestos de amor, los milagros de cada día. A cambio propondrá destrucción. El mundo se condenará por sí mismo. El testimonio será el hombre en una cruz.

No tener pánico significa permanecer en la confianza en Dios, él no nos dejará solos ni en la muerte ni tampoco al final de los tiempos, su promesa es para siempre, eterna.