Evangelio del día 28 de noviembre

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Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

“Con vuestra perseverancia salvareis vuestra alma”

El evangelista Lucas nos relata un fragmento del “discurso escatológico de Jesús”, quien ante las maravillas del Templo de Jerusalén , relata a sus discípulos que todo tendrá un final y les advierte que todos serán perseguidos por su causa, que serán detenidos y llevados a los tribunales, ante reyes y gobernadores y eso les permitirá dar testimonio de Él. Que no se preocupen en preparar su defensa pues el Espíritu les infundirá palabras que no podrán ser refutadas pero, a pesar de eso, hasta los más próximos les traicionarán, llegando a sufrir, algunos, hasta el martirio.

Este anuncio que hizo Jesús, y que a muchos escandalizaría, se cumplió en su tiempo, tras su crucifixión, pero sigue vigente hoy en día, y lo ha estado a lo largo de la historia de la Iglesia, pues en muchos lugares está siendo perseguida y sus miembros masacrados.

Los fundamentalismos que, por desgracia, tanto imperan es nuestro tiempo, son causa de intolerancia y están atacando a los derechos más fundamentales de toda persona, que es la libertad para profesar la religión que le parezca más veraz o consecuente.

Lo más importante son los últimos párrafos de este fragmento, cuando Jesús advierte que si somos perseverantes en la Fe y nos mantenemos firmes, salvaremos nuestra alma.

Los apóstoles se consideraban afortunados de poder ser perseguidos y martirizados por causa de Cristo. Seamos nosotros, también, considerándonos afortunados por el hecho de poder ser Testigos de Jesús en medio de este mundo, cada vez más paganizado, en el que se adora, cada vez más, a otros “dioses” que no tienen nada que ver con la Verdad de Jesús.

¿Seremos capaces de vencer a la bestia, como indica el libro del apocalipsis? ¿Nos mantendremos firmes en nuestra fe ante las adversidades? ¿Entendemos que Jesús estará con nosotros hasta el fin de los tiempos?