Evangelio del día 7 de febrero

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Ellos salieron a predicar la conversión

Con Jesús, estamos ante un nuevo comienzo, una nueva misión: comprender a Dios de otra manera. El Evangelio de Marcos, nos presenta cómo Jesús escoge a los doce y los envía a predicar de dos en dos. Es una forma nueva de hablar de Dios y la expresión mínima de una representación comunitaria, donde la paz se ha de expresar con obras y palabras.

“Ellos salieron a predicar la conversión”. La conversión es volver la mirada al Dios próximo o cercano. Dios no está alejado de nuestra realidad. Volver la mirada a Dios significa algo nuevo, cambiar tus pensamientos con la nueva realidad que estás viviendo porque estás siendo ungido, tus demonios son expulsados, y los enfermos son curados. Esta nueva realidad consagra un nuevo tiempo, una nueva forma de comprender tu sufrimiento, una nueva forma de trascender tu dolor, y una nueva forma de salir de los ámbitos de la discriminación donde el mundo te ha envuelto.

Jesús les da instrucciones precisas a sus discípulos acerca de cómo comportarse y lo que han de llevar para el camino. Un estilo pobre. El simple apoyo de un bastón para recorrer el camino áspero que se puedan encontrar. Contentarse con lo que le ofrecen en el camino. Todo un reto para la ostentación de la casta sacerdotal de aquella época que alejaba de Dios envolviéndolo en un halo de misterio y opresión.

Y es que esta sociedad nos presenta otros cánones de vida y necesidades. Jesús hace de la necesidad una virtud. No todo nos hace falta. Para hablar de Dios con la palabra y el testimonio es suficiente. Quizás lo hayamos olvidado. La calidad de nuestro testimonio no está basada en la cantidad de nuestras exigencias, sino en la calidad humana (amor fraterno y hospitalidad) que expresamos cuando hablamos de Dios, liberados de toda esclavitud.