Evangelio del día 9 de febrero

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

 Y se puso a enseñarles con calma

Después de sus correrías apostólicas, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús. Venían contentos y cansados de su tarea. Por eso, Jesús les dijo: “Venid vosotros solos a un sitio a descansar un poco”. Quería, por un cierto espacio de tiempo, alejarse de los que le seguían, para recuperar fuerzas. Pero “muchos los vieron marcharse” y adivinaron el lugar a donde se dirigía a descansar y allí que se fueron.  Jesús viendo esta multitud de sus “buscadores”, deseosos de estar con él y de oír su palabra… dejó el descanso y les atendió. No podía descansar y no hacer caso a los que le seguían y buscaban. Y sin prisas, y sin “despacharles” en cinco minutos, “se puso a enseñarles con calma”, porque veía que estaban desorientados, “como ovejas sin pastor”. Les ofreció su palabra, sus enseñanzas, el camino para que encontrasen vida y vida en abundancia  y luz suficiente para caminar con sentido y sin tinieblas.